miércoles, 8 de abril de 2009

Capitulo 24 1ª Temporada El banquete 2ª parte

Javiero Daniello había salido tan sólo unos instantes después que la propia Elisa Antonia, pero esta ya llevaba muchos metros de ventaja cuando consiguió salir. Esta, al ver que la seguía el sanguinario Javiero Daniello corrió con más intensidad, con tan mala suerte que, al mirar atrás para ver si le perseguía, se chocó con una columna y se desmayó al instante. Cuando Javiero Daniello llegó a su lado, y la empezó a buscar los pulsos femorales, algo en su cabeza saltó como un resorte y sin saber muy bien porqué, abrió los ojos y le dijo:
- Javiero Daniello, nunca he podido decir esto, pero quiero que guardes este colgante- y tras una pausa dramática prosiguió- es un regalo de mi Madre, y siento que sólo estará seguro en tus manos.
Se sacoó el colgante del cuello y se lo entregó. Y antes de volver a desmayarse añadió:
- Vete, no es seguro que nos vean juntos.
Tras ese momento, Javiero Daniello nunca volvió a ser el mismo. Acudió cabizbajo a la sala de recuento de votos a terminar de hacer el recuento de los votos. Allí le esperaban Cristiano Adolfo Benvolio di lei Criatti y Rodrigo Antolino McOmmo Petrelli unos estudiantes de primer curso que habían decidido no seguir un ritmo de estudio convencional y habían empezado por el 5º curso en la especialidad más complicada: el gratisismo. Al determinar que la ganadora de este año no era otra que la mismísma Cristiana Rolanda, Javiero Daniello admitió su derrota y decidió quedarse en el cuarto de recuento con el colgante de Elisa Antonia y los otros dos fueron a la gran sala para anunciar el resultado.
El Hall era un bullicio de gentes, que iba de un lado para otro a lugares, muchos lugares, comentando el tema del día, que no era otro que el último capitulo de "Love Thrill" en el que Eli, el personaje de Jenifer Aniston, le contaba su gran secreto a la Dr. F (interpretado por Beyoncé) y ella le dedicaba una canción a las muchchas solteras, ya que lo de Rodolfo Maher y Elisa Antonia lo sabía todo el mundo menos los dos afectados (angelitos). Cuando entraron losportaurnas con flores en la cabeza, se hizo el silencio. Faltaban sólo 15 minutos para la coronación y había que leer el veredicto. En cuanto se leyó, Cristiana Rolanda se alzó exultante, se acercó al trono preparada para la coronación, a tiempo para ver como Elisa Antonia entraba por la puerta de atrás y cogía su copa. Había vencido, se había convertido en la verdadera reina Drosophila, pero no por esa esssstúpida corona, sino porque en unos segundos habría vencido a todos sus enemigos.
-Elisa Antonia estaba a punto de beber en el brindis el veneno que la quitaría de en medio,
-Javiero Daniello estaba rendido y escondido tras su jugada maestra de la carta.
-Además había preparado todo para que pareciera que lo había hecho Oscario Luis Alfredo con lo que se desharía de 2 adversarios de una sóla tacada.
Con todo el poder que atesoraba, pronto descubriría quien había secuestrado a su querido Jackippieto Juludrini. Estaba pensando esto cuando se acercaron con la corona, para colocarsela en el momento que sonaran las 12 en punto de la noche. Pero en cuanto le pusieron la corona y antes de que diera tiempo a brindar, una gran explosión en el cuarto de recuento hizo vibrar todo el edificio. Las paredes se resquebrajaron y la puerta cayó y una hoja de papel salió volando por la habitación, milagrosamente indemne. En ella sólo estaba dibujado un corazón roto. Y por el otro lado un gran Pollote.
Eva María al ver el tremendo desaguisado, pensando en lo que tendría que limpiar al día siguiente, se bebió de un trago la copa que tenía más cerca, que casualmente era la de Rodolfo Maher. Al momento, todas sus ropas se tiñeron de azul y empezó a hacerse más pequeña a pasos agigantados hasta que desapareció cantando una extraña maldición: "Somos los herederos del Sol..."y se desintegró a mitad de la maldición.
Cristiana Rolanda no sabía que hacer. Había perdido a Javiero Daniello, que derrotado podía haber sido un gran aliado y el veneno no había eliminado a Elisa Antonia si no a Eva María. Nada estaba saliendo bien y cada vez sentía Jackippieto más lejos. Era el peor día de su vida.
Mientras tanto, en una esquina de la sala Oscario Luis Alfredo sonreía de forma maléfica. Su reinado acababa de comenzar y no podría haberlo hecho de mejor forma.
CONTINUARÁ EN LA 2ª TEMPORADA

Capítulo 23 primera temporada: el banquete, primera parte.

Había llegado la famosa celebración de la Cena de la Coronación de la Reina Mosca Drosóphila. Era toda una tradicción que los estudiantes de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Tulancia montaran un banquete en el hall del aula magna previa coronación de la reina, que sería elegida por el voto democrático de todo el personal de la facultad.

Tradicionalmente la cena se celebraba en un restaurante italiano del centro de la ciudad, pero el mismo fue clausurado en la fiesta de coronación de hacía 3 años, después de que, justo tras la coronación de la reina (en ese momento Evachia Moirinna Sopra Minerva) se iniciara una demoledora guerra de profiteroles que afectó a la estructura del edificio. En esos momentos todavía se encontraba en proceso de restauración.

Todo estaba preparado y decorado con un lujo excepcional, con mesas largas con sus manteles, sus miles de cubiertos que nadie sabe utilizar, camareros contratados expresamente para quitar las miguillas, y todo tipo de platos de gusto fino, aparte de la ya famosa "Pizza de Colorines". En una esquina de la sala, Cristiana Rolanda no podía evitar frotarse las manos ante el plan perfecto que se estaba llevando a cabo, un plan diseñado por Oscario Luis Alfredo y puesto en práctica de manera exquisita por los miembros más insignes del grupo B, entre los que se encontraba ella.

El robo del veneno y la estratégica colocación del mismo en la copa de Elisa Antonia requerían de una sincronía perfecta entre los miembros del grupo B. Solo había un problema: Javiero Daniello, en el último minuto, se había debilitado, había confesado su amor a Elisa Antonia, y quería impedir la colocación del veneno. Solo había dos maneras de evitar la catástrofe: una era cargárselo descaradamente, pero no podía ser, porque era necesario para ejecutar el plan; la otra, romperle el corazón. Y eso a Cristiana Rolanda se le daba muy bien.

Sigilosamente salió del hall y dirigió sus pasos a la central térmica, y más concretamente al despacho de la Dra. di Forbole. Abrió la puerta sin problemas (ya que la Dra. di Forbole a menudo olvidaba cerrarla) y entró. Una vez allí encendió su ordenador personal. Sabía que Elisa Antonia había escrito a su consultorio sexual confesando su amor por Rodolfo Maher, y necesitaba entrar directamente al correo de la doctora. Solo de esa manera rompería el anonimato de Elisa Antonia y abriría los ojos de Javiero Daniello.

Tras probar miles de claves (entre las que se encontraban pollo, crepusculó, gratiso, follón, y otras cuantas palabras prohibidas) Cristiana Rolanda estaba desesperada y a punto de desistir. De pronto, entre los miles de papeles desparramados y los frascos de pollos en formol, vió un antiguo y polvoriento marco con una foto dentro. Se trataba de una foto en blanco y negro, antigua, de una señora vestida con una toquilla unas tallas más grandes que la suya, una falda desgarbada y unas coletillas desiguales, con bastante parecido a la Dra. di Forbole. En la foto, escrito con letra de caligrafía Rubio, había un mensaje: "Hija mía, de tu madre La Rodriga, lo que se dice una afoto". A Cristiana Rolanda se le iluminaron los ojos como dos campanillas. Probó la clave como última opción: Rodriga. Y el email se abrió.

Encontró miles de mensajes de páginas eróticas, consultas sexuales, mensajes de páginas webs sobre pollos (entre las que se encontaba la página sobre el Native Danubio Chicken). Entre todos ellos encontró el email de Elisa Antonia. Apagó el ordenador y salió corriendo hacia el hall del aula magna.

Todo el mundo se estaba sentando ya para comenzar el banquete. Cristiana Rolanda cargó en secreto con el proyector audiovisual del aula magna, y en secreto también lo colocó en un enchufe del hall, conectándolo a su ordenador portáctil. Una vez todo preparado, abrió el correo de la Dra. di Forbole y cuando apareció la carta de Elisa Antonia, firmada con su nombre, encendió el proyector y todos pudieron leer su contenido.

Para definir los sentimientos de cada persona en esos momentos en ese hall es mejor hacer una lista:

-Elisa Antonia estaba ultra-avergonzada, y a punto de desmayarse.
-A Rodolfo Maher le corría una gota de sudor japonesa por la frente y otra por la nuca.
-Maddalena Eufrasia permanecía callada, con la mano en la boca, pero en su interior estaba pensando: ¿Ma commo?.
-Eva María puso ojitos de celos al descubrir ese amor oculto.
-Javiero Daniello estaba rojo de ira.
-Cristiana Rolanda estaba borracha de poder.
-La Dra. di Forbole pasaba un poco del tema, a pesar del claro caso de infracción de la propiedad privada e intelectual.
-El resto de los presentes flipaban en general.

Elisa Antonia fue la primera en reaccionar, y decidió salir corriendo para perderse en los jardines de la facultad (y probablemente desmayarse). Rodolfo Maher se quedó un poco cortado, pero finalmente salió detrás de ella.

Javiero Daniello se levantó como un Resorte. Cristiana Rolanda lo miraba de lejos, confiada de que el plan seguía en marcha. Con lo que no contaba era con que Javiero Daniello había decidido finalmente darle un pequeño y picante nuevo giro al cuidadoso plan: poner el veneno en la copa de Rodolfo Maher.

domingo, 5 de abril de 2009

Capitulo XX 1ª Temporada

Maria Salammi Spetechia Villarino estaba aburrida. Llevaba ya 2 semanas en la facultad y todavía no había conseguido ninguna pista sobre lo ocurrido con Tracy, y eso que había asistido a todas las fiestas que se habían convocado en el ambiente universitario intentando imitar en todo a los propios estudiantes de tal manera que incluso se desmayo en la fiesta del camarero del Gratiso fingiendo un embarazo psicológico.
Como decíamos, estaba tan aburrida que incluso había averiguado ya la masa atómica del guacamayo y temiendo que la expulsaran por no tener nada que hacer y sufrir la dolorosa ira de su hermano Johnny Guillemmo se acercaba al animalario para coger un gatobrí, y hacer una curva de el movimiento de sus alas mientras cazaba. Pero como iba pensando en todas estas cosas no se dio cuenta que se acercaba a la central térmica más de lo que debía, y cuando se acercó a la puerta escucho los golpes de algo contra la puerta metálica que advertía frente a los riesgos de electrocución. Abrió la puerta y se encontró con Rodolfo Maher a medio vestir dando golpes con la cabeza contra la puerta metálica. Al verla paró y se sonrojó por su situación y dijo:
-Perdona Mariasalammi- lo dijo tan rápido que las palabras se juntaron, pero como le gustó tanto continuó llamandola así- es que estoy intentando recordar. Acabo de tener un polvo estupendo pero no me acuerdo ni con quien lo tuve. Sólo me acuerdo de un tremendo calor que me recorrió todo el cuerpo y de repente no pude resistir. Cuando me desperté ya era de día pero estaba solo... y seco. De eso ya han pasado al menos 12 horas, pero sigo sin acordarme. 
Maria Salammi vio como se tensaban los músculos de Rodolfo Maher mientras se daba otro cabezazo contra la puerta metálica y decidió atacar por si la amnesia le descubría algo y de paso se llevaba un polvo decente.
-Quizás si vas repitiendo los movimientos que hiciste recuerdes su cara o su nombre- le dijo mientras se acercaba insinuando su generoso escote. 
-No sé si es buena idea- contestó Rodolfo Maher que se encontraba agotado y no hacía más que pensar en su querida Elisa Antonia- no sé si podré- pero el pensar en elisa Antonia hizo que su cuerpo actuase en consonancia saludando a María Salammi con una erección, que al encontrarse ella tan cerca levantó un poco su vestido. Se fueron desvistiendo poco a poco y siguiendo los torpes pasos que Rodolfo Maher recordaba, hasta que llegaron al punto en el que se dejaron llevar incluyendo posturas como el nudo gordiano y la cabra gitana llegando ambos al extasis con el movimiento ondulante del chuzo.
El orgasmo fue tan tremendo, que cuando Rodolfo Maher se fue a encender el cigarrito de después, este se consumió en la primera calada tras lo cual, se quedó profundamente dormido. Maria Salammi estaba pensando en que no había sacado nada de información, pero que le gustaría repetir este interrogatorio, cuando la Dra. di Forbole bajó de su despacho y le dijo: 
-No he podido evitar espiaros- pero luego añadió con una sonrisa- bueno, si he podido pero preferí hacerlo. He de reconocer que lo del nudo gordiano me ha sorprendido pero cuando vayas a hacer el movimiento del chuzo, tienes que intentar meter la lengua de tal forma que raspe el paladar blando- y continuó- mira así. 
Con este simple gesto comenzó una clase práctica de sexo por la que cualquier estudiante de la Facutad de veterinaria, y probablemente de toda Tulancia habría pagado mucho dinero. Comenzaron con el movimiento del chuzo, llegando a una longitud de onda que produjo la vibración de varios cables del techo y cuando pasaron a la cabra gitana aparaceió por la puerta Zhenia Julieta de la Putanesca y al ver a Rodolfo Maher desmayado comenzo:
-¿Qué es esto? Veneno,lo has bebido todo sin dejar una gota que me ayude a seguirte. He de besar tus labios, quizá quede algo de veneno en ellos.-la besa en los labios- Tus labios...aún están calientes.
Rodolfo Maher al sentir el cálido beso, pensó que estaba todo dispuesto paa un segundo set y se lanzó al ruedo dispuesto a darlo todo, pero al darse cuenta del error, ninguno de los dos hizo nada por enmendarlo. Estaban las dos parejas en plena faena cuando un sonido rítmico que se parecía al "Cuando solo estás" versión funky que tan de moda estaba por la serie "Love Thrill", acopló a los cuatro amantes en un movimiento ondulante-vibratorio en un pardigma de la desconexión axonal profunda del sexo*, con continuos cambios de pareja, orificios y miembro penetrante con el que todos alcanzaron un orgasmo tántrico que se mantuvo 12 minutos. Cuando todo parecía que iba a decaer, entraron por la puerta los causantes del sonido que no eran otros que Daniello Daniello y su última pareja, Leyre Cristina Lerele Lirolai Sorondongo la nueva enfermera de la facultad, y decidieron unirse a la cama redonda, redoblándose la intensidad del sexo según aumentaba el volumen de la música. Desgraciadamente el sexto orgasmo tántrico acabo en un grito desgarrador de todos juntos que rompió el embrujo y todos cayeron rendidos en un charco de sudor y fluidos corporales. Mientras todos dormían, entró Caritas, la limpiadora y alver el percal dijo:
-Vaya como han puesto el suelo. Pero por lo menos no han dejado condones tirados por ahí. Cerró la puerta y se fue por donde había venido.
El ruido de la puerta cerrandose despertó levemente a Zhenia Julieta dela Putanesca que, medio dormida aún dijo:
-¿Qué es esto? Veneno,lo has bebido todo sin dejar una gota que me ayude a seguirte. He de besar tus labios, quizá quede algo de veneno en ellos.-la besa en los labios- Tus labios...aún están calientes.
Y fue besando uno a uno a todos los presentes. Finalmente todos durmieron hasta el siguiente amanecer.

Capitulo 4 2ª Temporada Reencuentros en la tercera planta

Crisitana Rolanda avanzaba por el pasadizo que había mandado construir entre su casa y el hospital Porta di Ferro una y otra vez, adentrándose cada vez más en las entrañas de esa extraña construcción, evitando las fieras que sus compañeros del grupo B habían soltado por su interior en busca de alguna pista sobre el paradero de Jackippieto Juludrini, porque aunque se había hecho amiga e incluso la líder del grupo B sabía que los posibles culpables eran los propios miembros del grupo.
Al llegar a una zona en la que nunca había estado, en una habitación cerrada descubrió que las paredes estaban completamente llenas de la misma extraña frase escrita con sangre y la escritura era la de Manoletina. Decía: "ositarg etsirt, ositarg ergela" en distintos tamaños, los leyó buscándoles un sentido cuando descubrió que la letra de una de las frases era la letra de Jackippieto, la misma con la que le había escrito tantas y tantas canciones de amor (Juladas). Sin darse cuenta de lo que hacía, empezó a sacar un pañuelo de un saquito que llevaba en la cintura  para enjuagarse una lagrimilla, cuando unos polvos de ralladura de cuerno de torounicornio cayeron sobre su cuerpo y sin darse cuenta al volver a mirar, se encontró en los pasillos de la facultad. A lo lejos distinguió una figura conocida, Jackippieto Juludrini ataviado sólo con una sábana salía del cuarto de Caritas, la jefa de limpiadoras. De pronto notó la boca seca y una cómoda humedad en sus labios y salió corriendo hacia su enamorado que al verla le gritó:
-Cristiana Rolanda, amor mio, no te acerques, no te conviene. Puede ser fatal para tí.
Pero ella no quería oir hablar de peligros. Ella era la más peligrosa de toda la facultad y lo había demostrado. Bajó las escaleras a toda velocidad y se abrazó a su amante. 
Lo que pasó a continuación no vamos a describirlo por ceder algo a la intimidad de dos amantes que se reencuentran y por evitar problemas a los diabéticos. Fue la escena más romántica y torrrida que el escritor ha imaginado nunca. Cuando estaba al fin satisfecha, Cristina Rolanda se dió la vuelta y dijo:
-Julián, ahora te das cuenta de lo que te he echado de menos- pero a su lado sólo había un charco de sangre. Buscando a su amante herido comenzó a limpiarse el sudor y descubrió que la sangre manaba de su propia cabeza. Sin saber que hacer, Cristiana Rolanda despertó de su sueño sudando como un pollo del caribe... y con una extraña sensación en la entrepierna.
Cuando se despertó, se vistió y fue a ver Leyre Cristina Lerele Lirolai Sorondongo, la enfermera de la facultad, que sabía interpretar sueños premonitorios

jueves, 2 de abril de 2009

Capítulo 7, tercera temporada: baile del hombre del sueño.


Todo el mundo en Tulancia coincidía en que la facultad de veterinaria era siniestra, especialmente por la noche. Ni los más valientes se atrevían a adentrarse en sus enrevesados corredores en soledad pasada la medianoche. El misterioso silencio lo invade todo, solo cortado por el inquietante zumbido de las miles de neveras colocadas a distreción por los pasillos. Corrían todo tipo de leyendas urbanas alrededor de la facultad, y desde las recientes muertes acaecidas en los alrededores, los rumores se habían reforzado, especialmente después del hallazgo del cuerpo de Tracy.

Sin embargo la Dra. di Forbole caminaba a sus anchas por todo el campus, a cualquier hora, ajena al miedo. Ella era feliz con sus investigaciones, parecía vivir en otro universo paralelo donde nada de eso era real. En su opinión todo eso era una patochada

novelesca inventada por los estudiantes y los habitantes de Tulancia, cuyas vidas eran tan aburridas que se dedicaban a contar historietas de ese tipo.

Ese día se encontraba clasificando su colección de embriones de pollo, en su pequeño laboratorio, que se encontraba en uno de los lugares más siniestros de toda la facultad: la central térmica. La Dra. di Forbole, a pesar de su juventud, tenía un curriculum impecable, y había entrado en la facultad por la puerta grande. Sin embargo, ante la escasez de espacio, tuvieron que habilitarle un extraño cuartazo en dicha central para que desarrollara sus proyectos. Los estudiantes, a pesar de que eran fans de la doctora, sentían como se estremecía su cuerpo cada vez que tenían que ir a visitarla a ese lugar. Ella, por el contrario, se estaba en su salsa y encontraba el sitio de lo más acogedor.

Mientras ordenaba los tarros de embriones tuvo lugar un pequeño temblor sísmico, común en Tulancia al tratarse de una zona volcánica, y varios frascos se estrellaron contra el suelo derramando todo el formol. La Dra. di Forbole corrió rápidamente a salvar a sus pequeños pollos embrionarios, pero los vapores formólicos que comenzron a emanar hicieron que en pocos segundos se quedara sopinstant.

De pronto se encontró en una extraña sala, llena de butacas, y con un telón rojo. Sonaba una música misteriosa. Del telón de pronto salió Tracy, sonriente, pero era extraño porque no cantaba ni bailaba como ella solía hacer. Futilia Ester, la Dra. di Forbole, se encontaba sentada en un sofa, pero de pronto notó que debajo de ella se movía algo, y de entre los cojines apareció un extraño ser gomaespumoso, que ya estaba allí antes de que ella llegara. Este ser si que bailaba, pero no se le entendía al hablar, solo decía:

-etsirt ositarg, ergela ositarg.

La Dra. di Forbole despertó de pronto envuelta en sudor y de nuevo sola en su laboratorio. Se levantó tambaleándose y marcó en su teléfono el número de la agencia de detectives DiCappo:

-Páseme con el inspector Villarino- dijo con tono de misterio y poniendo ojitos -ya se quien mató a Tracy.

jueves, 26 de marzo de 2009

Capitulo 19 1ª Temporada Capitulo 19375624 (o en busca del polvo perdido)

Habían pasado ya 3 días desde la desaparición de Elisa Antonia y la ropa que ésta llevaba puesta había aparecido ensangrentada y rota cerca del cerco de la cucarrata, un hibrido de cucaracha y rata que había conseguido hibridar el famoso biologo y antiguo profesor de la facultad Anthony Charles Marston, quien le consiguió a Eva María el puesto de limpiadora para que pudiera llevar a cabo sus investigaciones secretas sobre venenos y contravenenos. Ella era en la única en la que confiaba para poder concluir sus investigaciones, ya que, aunque ella no lo sabía, Anthony Charles Marston era su padre biológico y estaba a punto de comunicárselo cuando la muerte le alcanzó en la forma de veneno en una copa de Brandy.
Eva María Fiorcci pensaba en estas cosas mientras se ponía su mejor uniforme y se dispuso a acudir a su cita con Rodolfo Maher Farnesio. Había utilizado todas las armas que tenía en su mano, y creanme que eran muchas, para consolar al pobre Rodolfo Maher y hoy había decidido utilizar su último veneno, el obtenido del Batcoco (Cupidis eminhoptherus) para que cayera a sus pies.
Se acercó al lugar de la cita, el antiguo despacho del Dr. Marston, abandonado desde su muerte, cantando una vieja canción de cuna que le enseñara su mentor:
"Diez negritos se fueron a cenar.
Uno de ellos se asfixió y quedaron Nueve.
Nueve negritos trasnocharon mucho.
Uno de ellos no se pudo despertar y quedaron Ocho.
Ocho negritos viajaron por el Devon.
Uno de ellos se escapó y quedaron Siete.
Siete negritos cortaron leña con un hacha.
Uno se cortó en dos y quedaron Seis.
Seis negritos jugaron con una avispa.
A uno de ellos le picó y quedaron Cinco.
Cinco negritos estudiaron derecho.
Uno de ellos se doctoró y quedaron Cuatro.
Cuatro negritos fueron a nadar.
Uno de ellos se ahogó y quedaron Tres.
Tres negritos se pasearon por el Zoológico.
Un oso les atacó y quedaron Dos.
Dos negritos se sentaron a tomar el sol.
Uno de ellos se quemó y quedó nada más que Uno.
Un negrito se encontraba solo.
Y se ahorcó y no quedó...
¡Ninguno!"
Y justo cuando gritó ¡Ninguno! Rodolfo Maher salió de detrás de la puerta y gritó -¡Ocho! -para seguir diciendo- ¿a qué estamos jugando?
Eva se ruborizó y le dijo- vamos, te enseñaré la pista que he encontrado sobre Elisa Antonia, he traido te caliente para aguantar mejor la noche. Pasa y nos calentaremos dentro.
Le acercó una taza en la que se podía leer "I Love Romeo" y se adentraron en el despacho. Mientras Eva se acercaba a la estantería en la que había guardado la ropa destrozada y llena de sangre, Rodolfo Maher bebió un sorbo de su té. De repente notó que un calor que no había sentido nunca bajaba desde la boca hacia su entrepierna. Alzó la mirada y al ver a Eva María agachada buscando la ropa, empezó a notar como una erección empezaba a abombar sus pantalones. Dandose cuenta de la inconveniencia de la situación, se dió la vuelta y se quitó el jersey, ya que el calor le había alcanzado todo el cuerpo. Para intentar calmarse, tomó otro sorbo de té y cuando se volvió observó a Eva que se acercaba hacia él.
Ella se había dado la vuelta en cuanto notó que se quitaba el jersey, y cuando vió su cuerpo marcado a través de la camiseta apretada, notó como el tanga se le humedecía y empezaba a perder el control. Se acercó hacia él y pudo notar como se le iban endureciendo los pezones y se marcaban en su uniforme de lycra. Esa fue la señal que él ya no pudo soportar, y se abalanzó sobre ella. Las escenas que siguieron no pueden ser contadas en foro público, pero diremos que lograron satisfacer todas las fantasías y esperanzas que Eva María había puesto en aquel encuentro. Cuando al alba, Rodolfo Maher cayó dormido, exhausto y satisfecho, Eva María sólo lamentaba que esa relación se basara en un veneno, aunque ella ayudara a crear el ser que lo había creado. Cogió la ampolla vacía para deshacerse de ella y la tiró a la zona de desagüe, pero en vez de oir el "cling" que esperaba si no que escuchó un quejido que parecía humano.
Abrió la trampilla y descubrió a Elisa Antonia, completamente desnuda, salvo su colgante, mirando fijamente la ampolla.
-¿Amnesia total? Quizás por eso no me acuerdo de nada.
Al oir eso, Eva María miró su otro bolsillo y descubrió el veneno del batcoco. ¡Rodolfo Maher no estaba envenenado! ¡Todo lo que había hecho lo había hecho de forma consciente! Entonces se dió cuenta que al día siguiente no se acordaría de nada de lo ocurrido en los últimos 3 días, ya que "Amnesia total" era un veneno muy poderoso. Iba a salir corriendo a por el contraveneno, cuando escuchó una voz que le dijo.
-Eva, ayudame a salir, no se como he aparecido aquí, estoy desnuda y aquí no hay más que algunos papeles y esta ampolla vacía.
Eva la ayudó a salir y se dirigieron a la comisaría con los papeles que quizas ayudaran a solucionar la desaparición de Elisa Antonia. Aunque Eva María sólo podía pensar en la amnesia de Rodolfo Maher.

martes, 24 de marzo de 2009

Tercera temporada, capítulo 13: parte de tu mundo.

Vitorino della Constanza lo tenía todo pensado: llevaba meses preparando esa fiesta y sabía que ese era el momento para dar el salto al estrellato en la elitista sociedad juvenil de Tulancia. Él en el fondo era un simple camarero que había conseguido una beca de estudios de formación profesional en la facultad de veterinaria como cuidador de delfines (que hacían "¡fui, fuiu!") y cangrejos. Solo de esa manera podía ser incluido entre los más inn.

Sus espectativas eran simples: dar una fiesta en la que cundiera el descontrol generalizado, regada con el alcohol y - según palabras textuales - se llevaran a cabo todo tipo de juegos erótico festivos. Todos estaban invitados, incluidos los miembros del grupo B. Vitorino, que en el fondo de su corazón singleladyzado, tenía un punto maquiavélico y meigoso, se había ocupado de que sus dos compañeros de piso, unos estudiantes de matemáticas miembros del club de ajedrez, recibieran una misteriosa carta que les invitara a pasar ese fin de semana en una casa instalada en una pequeña isla cerca de la costa. Pero esa es otra historia, y debe ser contada en otro momento.

Todos los invitados acudieron, y Vitorino se sintió por unos minutos el rey del mambo. Juegos, risas, diversión... y la clásica sesión de fotografías de fiestas pasadas que Eva María traía siempre en su cámara. Vitorino ya era uno más, estaba disfrutando de todo lo que veía, por una vez no se sintió un niño perdido. Pero de pronto, al ver una foto de grupo, Vitorino se quedó muerto (no literalmente, pues no olía a salmuera). Arrebató la copa de su íntima Carmellina, se la bebió de un trago, y se retiró a su habitación. Tras revolver en los cajones, encontró un antiguo album de fotos polvoriento. Rebuscó entre sus páginas y encontró una foto robada, una foto con unas palabras manuscritas, unas foto que recibió hace años por correo: era la foto de su hermana secreta a la que llevaba buscando años, la misma chica que había visto en esa foto en el ordenador.

En ese momento se apagaron las luces, y pasados unos segundos, se oyó un grito mortal en el salón.

FIN DE LA SEMANA ESPECIAL VIPIFIES

miércoles, 18 de marzo de 2009

Tercera temporada, capítulo 19: Vipi, Cristiana, Verona

Cuando Vitorino se marchó de permiso del restaurante Il Gratisso ese viernes, se despidió de su amiga y compañera Carmellina con un pico y dirigió los pasos hasta la Estación Oeste de Autobuses de Tulancia, uno de esos clásicos lugares decadentes en mitad de un paraje desértico. Se sentó encima de su ukelele a esperar al autobús que le llevara directo a Verona.

Él también guardaba un secreto, un secreto interno en lo más profundo de su ser, algo que solo él sabía, como persona y como ser humano, algo que solo podía definirse en 25 palabras: era el hermano secreto de la difunta Cristiana Rolanda Arrabiata dilla Campanella de la que fue separado al nacer para evitar típicas brechas espacio tiempo. Su hermana había pedido expresamente ser enterrada en su ciudad natal, Verona.

Vitorino se montó en ese autocar del demonio, un autocar que chirriaba por todas partes, lleno de viajeros sin destino a los que la fortuna había olvidado. Pero él tenía una clara misión. Durante su periplo por la Toscana hizo varias paradas, una de ellas en un pequeño pero pintoresco pueblo llamado Gaernitia donde el autocar pinchó una rueda y donde Vitorino tuvo la oportunidad de comprar un curiosos souvenir consistente en la reproducción de un valioso diamante perdido durante un tremendo incendio que se produjo en ese pueblo hace años.

De nuevo en el autocar, se puso unas gafas de sol y fijó su vista en el horizonte. Tenía claro lo que había que hacer, y lo haría contra viento y marea: recuperar el cuerpo de su hermana para reunirlo con todos los demás en "la isla". Solo de esa manera cumpliría su misión.

En realidad Vitorino no era el camarero que fingía ser: era un experto en física cuántica y el verdadero y único inventor del condensador de fluzo que fue robado del tanque por Oscario. Solo él era consciente de la paradoja espacio-temporal que se había producido cuando Elisa Antonia, en un momento de despiste de Oscario Luis Alfredo decidió cumplir su sueño de juventud: viajar atrás en el tiempo para montar en el Titanic y conocer a su amor verdadero.

Solo él sabía que en ese viaje en el tiempo Elisa Antonia consiguió montar al fin en el Titanic tras ganar uno de los clásicos concursos de "A ver quien bebe más sangría", y que una vez en cubierta tuvo que acercarse a la barandilla a echar una de sus famosas rabas, y que justo en ese momento tuvo uno de sus clásicos desmayos, y que gracias al cielo andaba por allí en ese preciso instante un muchacho que le resultó familiar porque no era otro que el tataratataratatarabuelo de Rodolfo Maher, que era el encargado de las calderas del Titanic, y como le distrajo con un tórrido romance, jamás llevó a cabo la orden de poner el Titanic a toda máquina, y como jamás puso el Titanic a toda máquina, el Titanic jamás se chocó contra el iceberg, y llegó a América, y siguió haciendo miles de viajes de ida y vuelta sin chocarse con nada, y nunca hicieron la película, y nunca la guarra de la vieja tiró al mar el diamante que todo el mundo andaba buscando, y nunca Kate Winslet tuvo su primer papel estelar y su carrera como actriz nunca despegó, y nunca ganó ningún globo de oro ni ningún Oscar porque se dedicó al teatro, y el único que la contrató fue Alberto Gino para hacer un misterioso musical llamado "el quirófano", y aunque no ganó ningún premio, se convirtió en la musa del teatro alternativo, hizo una fortuna, y con la fortuna compró el diamante que la vieja zorra jamás tiró al mar, y regaló ese diamante a Alberto Gino como agradecimiento por haber relanzado su carrera, y Alberto Gino perdió el diamante mientras bailaba una rumba, y el diamante cayó en un vaso de sandy de su cafetería que compró Cristiana Rolanda, y Cristiana Rolanda se quedó con el diamante con el que pidió ser enterrada por los siglos de los siglos.

Todo esto era lo que tenía Vitorino en la cabeza, y como era un lio que te cagas y le estaba poniendo la cabeza modorra, decidió hacer un alto en el camino y allí, en mitad del desierto y con sus pequeños altavoces, se puso a bailar el "single ladies" con el mejor de sus estilos. Miró al cielo, orgulloso, y dijo en voz alta: "me gusta el azul".

lunes, 16 de marzo de 2009

Capítulo 8, tercera temporada: Contacto con tacto

La Dra. di Forbole estaba totalmente emocionada. La verdad es que ya estaba harta de que todo el mundo estuviera en el ajo del misterio y ella andara por allí como una secundaria de lujo. Gracias a los vapores mágicos de sus pollos en tarro había tenido ese sueño revelador, y ahora estaba montada en el coche del detective Villarino, para desvelarle todo el misterio a cambio de una cena en el restaurante más lujoso de Tulancia.

Por el camino la Dra. di Forbole iba pensando en como le iba a contar al detective Villarino, que, a lo largo del día y, a medida que realizaba sus tareas y se preparaba para la cena, se había olvidado poco a poco del sueño de la noche anterior y ahora ya no recordaba quien era el asesino. Esto iba pensando mientras miraba por la ventanilla, cuando de repente vio algo que llamó su atención.

-¡Pare, detective!- gritó.

El detective Villarino paró sobresaltado y Futilia Ester bajó del coche, dirigiendo sus pasos hacia una cafetería estilo americano años 50. Johnny Guillemmo la siguió. La cafetería se llamaba Il Gratisso.

En el interior de la cafetería se encontraba su dueño limpiando el mostrador, Alberto Gino Tagliatella da Nicola, y sus dos camareros, Vitorino della Constanza y Carmellinna Isplota Misplo. El resto del restaurante estaba vacío.

-Estábamos a punto de cerrar- dijo Alberto Gino- así que si quieren algo dense prisa.

-¿De donde sacó el nombre del local?-preguntó Futilia Ester

-Es una larga historia- comenzó Alberto Gino- lo cierto es que yo quería poner un restaurante italiano y nombrarlo con alguno de mis apellidos, pero todos los nombres estaban ya cogidos, y no se me ocurría ningún otro. Estaba a punto de llegar el día de la apertura, y por esos tiempos yo tenía contratada a una estudiante de la facultad de veterinaria, una tal Manolettina.

Tanto el detective Villarino como la Dra. di Forbole se estremecieron al oir ese nombre, pero Alberto Gino prosiguió su relato:

-Manolettina me propuso que ya que no teníamos nombre, el día de la inauguración podríamos colgar un cartel de bienvenida en el que ofertáramos gratis la guarnición de cada plato. En un primer momento yo apoyé la moción, y Manolettina se tiró toda la tarde haciendo un cartel precioso. Pero yo, a medida que pensaba en la idea, me cagaba más en todo, porque yo cocino por dinero, y no me hacía gracia andar dando cosas gratis. Así que cuando Manolettina acabó el cartel, decidí pintar al final de la palabra GRATIS la cara del cuadro del Grito de Munch (no me queda muy claro porqué), y me salió algo muy zafio, que no era una cara ni era nada, y al final parecía que ponía GRATISO. A mi el nombre me gustó, pero Manolettina se encendió de ira, tiró su delantal, y abandonó para siempre como camarera.

Al otro lado del restaurante, mientras fregaba el suelo, Vitorino ponía la oreja para no perderse detalle de aquel asunto... ¡taaan turbio!

viernes, 13 de marzo de 2009

Capitulo 12 primera temporada: las patas sobre la mesa.

Cuando Elisa Antonia se despertó de su enésimo desmayo, vislumbró a través de la neblina que cubre siempre los ojos de alguien que se desmaya, un espolón apoyado en una mesa de madera. Sólo se escuchaban unos gemidos de placer lo que la inquietó un poco al principio, y después la excito un poco. Cuando se dió cuenta de que la habían golpeado y que algo muy parecido a una cuerda le apretaba las muñecas, se excitó todavía más pensando que su amado Rodolfo Maher la había secuestrado para convertirla en su esclava sexual. Abrió los ojos buscando a su gran amor, en el preciso instante que Daniello Daniello llegaba al climax del placer. Estaba a punto de conformarse ya que el chico no estaba mal, cuando se dio cuenta que tras él se encontraba alguien cuyo grito de placer extremo le hizo volver a la realidad del pasadizo secreto.
Oscario Luis Alfredo la había secuestrado por descubrir los cuerpos del pasadizo. Una arcada le llegó a la garganta y se desmayó con el sabor del vómito caliente en la boca.

Cuando volvió a despertar, Oscario Luis Alfredo y Daniello estaban ya vestidos con sendas batas de Ciertopelo, una tela muy cotizada en Tulancia, y Oscario Luis Alfredo acariciaba a un hermoso gato atigrado mientras contestaba a su acólito.

- Tenemos que hacerlo, ha descubierto demasiado.

- Pero ¿por qué?

-Porque: es una espía- y aquí le salió todo el acento gitano que llevaba dentro.

-¿Pero qué ha descubierto?

- Lo de la Montaña Oscura.

-¿Sabe quién secuestro a tantos niños? ¡¡Anda, que buena es!!- tras una duda continuó- ¿Y crees que nos lo dirá?

-Essstúpido, los secuestramos nosotros, para hacer este plato que impide que el veneno del pollo del caribe se apodere completamente de mi. o si no que creías que traía siempre en esos tupper de comida- y con gran odio concluyó- esssstúpido-

Al girarse, se dió cuenta de que Elisa Antonia estaba ya despierta y le dirigió unas cariñosas palabras.

- Por fin estás despierta princesa, ya dudaba de que volvieras a estar con nosotros- y con una sonrisa muy, pero que muy malefica, continuó- no temas por tu vida. Me eres más útil viva...de momento.

- No digas el "de momento" de forma tan misteriosa Oscario Luis Alfredo- contesto envalentonada Elisa Antonia- ya sé que me matarás cuando no me necesites, como a esos cientos de niños inválidos que has chupado la sangre para intentar parecer normal- dijo poniéndose un tanto dramática.

- Para el carro, que si piensas que te vas a librar de mi vas lista. Primero te hipnotizaré para que me consigas el puesto que me merezco en el grupo B, después borraré los recuerdos de las últimas 24 horas y finalmente te dejaré tirada en el campo para que tus amiguitos te recogan... y nunca sabrás que te ha pasado- Cogió el condensador de fluzo que había robado del tanque y lo preparó a 24 horas antes y comenzó la hipnosis. Cuando estaba completamente en sus manos le dió su fatidica orden:

- Has de conseguir la muerte de Javiero Daniello atrayendole hacia tí aprovechándote del amor que te profesa y regalándole este colgante idéntico al que tenías. Y esto lo harás antes de que la bomba en su interior explote el día de la Coronación de la Reina Mosca Drosphila.

!!!!!!!!!!!MUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!!!!!!!!!

-La risa que le salió fue tan siniestra que Laura Elizabeth Moira Wendy Angela Darling se despertó en su cama de Tre Canti y gritó:

-¡¡¡¡¡LOS NIÑOS!!!!!

Con lo que su marido Giovannini Lorenzo Martín Benvolio Vándallo (desde ahora Giovannini Lorenzo MBV) se levantó de la cama, y con su frac de noche puesto contesto:

-Cariño, nosotros no tenemos niños.-

-Pues vamos a practicar- y se quitó el sujetador mostrando su enormes pechos de los que estaba tan orgullosa.



CONTINUARÁ...

jueves, 5 de marzo de 2009

Capítulo 9 Primera Temporada: el pasadizo secreto.

Elisa Antonia despertó aturdida. ¿Dónde estaba? Estaba protagonizando un claro cuadro de desorientación temporoespacial que cualquier médico del aparato digestivo hubiera calificado como brote psicótico. Sin embargo simplemente se había quedado dormida en la biblioteca. ¿O se había desmayado? Ya no le quedaba nada claro, los desmayos se estaban comenzando a convertir en algo demasiado común. Estaba sola en esa biblioteca, tod el mundo se había marchado, y cuando vió su reloj se dió cuenta de que eran... ¡las 4:00 de la mañana! En la mesa encontró una nota escrita en un posit rosa vómito en la que ponía:

-"Te has quedado dormida y no he sabido como despertarte" Rodolfo Maher

-¡Aaaaisss!- suspiró Elisa Antonia.

Esa tarde había demasiado intensa: primero la toma excesiva de escitalopram, luego ver al propio Rodolfo Maher que la trató como una reina a pesar de ir hecha un zarrio, y posteriormente revivir todos los hechos acaecidos la noche anterior en el Hospital Porta di Ferro al contarle todo lo ocurrido a la Dra. di Forbole.

La Dra. di Forbole era alguien en quien podía confiar, sin embargo había dos secretos que todavía no podía contarle: por un lado el mensaje grabado por su madre en el colgante (maldito) y por otro su amor secreto hacia Maher. Sin embargo recientemente la Dra. di Forbole había abierto un consultorio sexual virtual y estaba dispuesta a armarse de valor y enviarle una consulta anónima.

A eso se disponía en lo ordenadores de la biblioteca, donde pasaba la mayor parte de su historia, pero antes decidió acudir a la sala de máquinas de comida,un lugar decrépito situado en un extraño zulo. Allí se encontaba, intentando decidirse entre unos Donnetti o un Tigrettonni. Rebuscando entre sus bolsillos, se dió cuenta de que no tenía dinero. Tras darle una serie de patadas a la máquina para ver si caía el clásico Tigrettoni colgante, decidió desistir, y pasó a la aciión apretando miles de números al azar. De pronto la máquina emitió un extraño sonido y se abrió al instante, dejando a la vista unas escaleras descendentes que bajaban hacia unos pasadizos.

Elisa, armada de valor, decidió bajar por los mismos, ya que a esas horas no pensaba ponerse a estudiar y tampoco podía volver a casa porque no había ido en coche a esa biblioteca que estaba en mitad de la campiña. Por desgracia cuando estaba bajando los primeros escalones, la puerta se cerró detrás de ella, y por más esfuerzos que hizo no pudo abrirla. Así que tuvo que andar y andar por los pasadizos, donde gracias a Dios había una extraña luz espectral y una misteriosa neblina (estilo Michael Jackson)

Tras andar mucho tiempo encontró un misterioso calabozo, y dentro de dicho calabozo había algo a lo que tuvo que acercarse para distinguir... ¡que eran montones de esqueletos diminutos de niños! Elisa Antonia emitió un grito, y se desmayó.

Se despertó al rato, no sabía cuanto tiempo había pasado, pero seguía en los pasadizos. Había ido a caer sobre la montaña de niños esqueleto, y acertó a ver que todos iban con el mismo uniforme, un uniforme en el que había un escudo con la insignia del "Orfanato Montaña Oscura". Elisa Antonia decidió no volver a desmayarse y salió corriendo sin rumbo por los pasadizos.

Estaba prácticamente extenuada cuando advirtió al una luz al fondo que salía del techo. Tras retirar mucha mierda y escalar un poco, consiguió retirar una caja de madera que tapaba la salida, y finalmente se encontró en un antro que le resultaba familiar. ¡Claro que sí! estaba en la central térmica de la facultad de veterinaria.

viernes, 20 de febrero de 2009

Capítulo 10 primera temporada: Pollos poco comunes

La Dra. Nataccia Apenttienichio había pasado la mayor parte de su vida viajando por el mundo en busca de las especies animales más letales del planeta. A lo largo de sus viajes había ido recopilando los venenos más potentes de la historia animal y había creado una suerte de "farmacia de la muerte" que guardaba en su despacho. Su más preciado tesoro era el veneno del espolón de pollo del Caribe.

El pollo del Caribe es un ave misteriosa en peligro de extinción que, a pesar de su nombre, habita en las montañas del Himalaya. Se trata de uno de esos absurdos pájaros din alas, vive entre la nieve y pasa la mayor parte de su vida metido en minigrutas, saliendo apenas 3 días al año del verano para copular.

La doctora Apenttienichio emprendió su aventura en busca del veneno de espolón de pollo del Caribe a los 22 años, y en su cruzada estuvo a punto de perder la pierna izquierda en varias ocasiones. En la primera ocasión estuvo a punto de congelársele tras una pequeña "siesta" durante la escalada; en la segunda ocasión unos sicarios contratados por un equipo de biólogos rivales la atrapó con un cepo, aunque consiguió zafarse; en la última ocasión fue el propio pollo del Caribe quien la picó con su mortífero espolón, momento que la Dra. Apenttienichio aprovechó para cazarlo. La leyenda urbana sobre como salvó la vida y la pierna es extensa. Hay quien opina que aprovechó la pierna de uno de los serpas agonizantes para hacerse un transplante in situ; la opinión más generalizada es que a través de sus periplos por el mundo y el contacto continuo con todo tipo de venenos la había hecho conferir inmunidad a todos ellos.

Esa noche, en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Tulancia, la única misión de Cristiana Rolanda era robar ese veneno mortal. Como una sombra en la noche se movía entre las tinieblas de la oscura formación de edificios de la facultad. Con su habilidad para doblar horquillas consiguió abrir la puerta del despacho de la Dra. Apenttienichio. El despacho era normal y corriente, pero a uno de los lados se encontraba una pequeña sala donde guardaba todos los fraquitos de veneno, la conocida como "farmacia de la muerte". Allí se adentró Cristiana Rolanda en busca del veneno, pero de pronto se encontró con miles de frascos sin ningún orden ni control. Se pasó mucho rato buscando el que quería y finalmente encontró dos frascos con la etiqueta "pollo del caribe": uno rojo y otro azul (lo que diría la Dra. di Forbole, "azul-grana")

Como no sabía cual coger, cogió los dos, y se dijo a si misma:

-Uno te hará crecer, y el otro te hará más pequeña. Pero si menos es más, soy infinita.

No sabía porque había pensado aquello, pero de alguna manera le salió como un Resorte. Se guardó un frasco en cada bolsillo del pantalón y huyó en todas direcciones sin dejar el menor rastro de su presencia en el despacho de la Dra. Apenttienichio.

jueves, 19 de febrero de 2009

Capítulo 8, Primera Temporada: Perdidos

El detective Johnny Guillemmo Arandini Villarino estaba harto de ese tipo de casos que involucraban a adolescentes. Siempre ocurría lo mismo: organizaban una fieshta en un lugar abandonado y alguien acababa muriendo en misteriosas circunstancias.





Allí se encontraba, al lado de un charco de salmuera, con un cuerpo totalmente desfigurado a sus pies. La verdad es que todas las piezas encajaban: sin duda se trataba de Tracy, esa muchacha estadounidense que días antes había desaparecido en misteriosas circunstancias.



La chica era feliz, quizá demasiado. Se paseaba por Tulancia cantando canciones por todo aquello que hacía: que iba a hacer la colda, cantaba una canción al respecto; que se dirigía a estudiar a la facultad de veterinaria, cantaba una canción al respecto; que estaba en el WC tratando de cagar de una sola pieza, pues cantaba una canción al respecto.



Al principio la situación hacía gracia a los habitantes de Tulancia y a sus compañeros de la facultad de veterinaria, que incluso improvisaron coreografías multitudinarias con ella, pero poco a poco la gente se fue cansando. No había quien lo aguantara. La situación estaba desquiciando a todos. Seamos sinceros: cualquiera podía haber matado a Tracy.



Era uno de los casos más complicados a los que Johnny Guillemmo se había enfrentado nunca. Por eso decidió solicitar la ayuda de su más fiel colaboradora y/o hermana: Maria Salammi Spetechia Villarino. Su única misión sería inmiscuirse en ese grupo de alocados estudiantes con una identidad falsa, la de la misteriosa estudiante de Física Cuántica de la universidad que acudía a realizar un ensayo clínico a la facultad de veterinaria para evaluar la verdadera masa atómica de los guacamayos.



Para esta labor Johnny Guillemmo precisaría tirar de todo su arsenal. Por ello regresó de nuevo a su oficina en la agencia de detectives "Di Cappo", y se dirigió a su caja fuerte. Marcó la combinación secreta:


4 8 15 16 23 42



Dentro, todo tipo de artilugios detectivescos se apiñaban en una montaña sin fin, que lo envolvía todo. Johnny Guillemmo solo tenía que elegir los más adecuados para la ocasión. Y sabía cuales eran.


lunes, 9 de febrero de 2009

Temporada 2 capitulo 3: Tiempo de setas

Rodrigo Manuel Alfredo Casiraghi salió del despacho de su amiga Futilia Ester agotado. No sólo por las infernales escaleras llenas de obstáculos que había tenido que bajar, si no también por la agotadora sesión de estudio que acababa de tener con su amiga y profesora. Habitualmente subía a estudiar con ella y a ojear las entradas a su blog erotico sexual y al cabo de un rato acababan probando una nueva postura del Kamasutra. Actualmente iban por la 1.879, una postura creada por la propia Dra. di Fórbole y que precisaba de una elasticidad que Rodrigo Manuel Alfredo no sabía que poseía. Él había sido su primer amante en la facultad y por ahora el que más le duraba, ya que era el único que entendía de verdad su voracidad sexual y él la entendía porque en el fondo estaba locamente enamorado de ella y le daba igual a quién se cepillase con tal de llegar a la posición 2012 que había vislumbrado en el poster del kamasutra que coronaba el palacio de su amada.
Cuando salió se apoyó en la pared y unas gotas de sudor frío perlaron su rostro al ver acercarse una sombra extraña desde el lado contrario de la central térmica. Levantó lentamente la mirada para descubrir un acordeón, que a su vez estaba sujeto por su dueña, Eva María Fiorcci, la limpiadora de la facultad que se encontraba en su tiempo libre y estaba hablando tranquilamente con Diego Alfonso Maratona que vestía una bellísima camiseta del equipo de fútbol de Nápoles que le había regalado su primo Armanado (Todos en su familia llevaban el nombre de Diego en honor a su tatarabuelo Diego Aureliano Buendía, procedente de Macondo, y por tanto se llamaban por el segundo nombre).
-Joder vaya susto- dijo Rodrigo Manuel Alfonso- pensaba que veníais a robarme mis calzoncillos de la suerte.
-Hombre, Rodrigo Manuel Alfonso, que bueno encontrarte por aquí- dijo Eva María- pensabamos irnos a la playa a buscar un poco de sol. Aquí tengo mi acordeón, mi maleta de piel y mi biquini de rayas.
-Ahora no tengo tiempo para ir a la playa. Oscario Luis Alfredo ha estado actuando de una forma muy rara desde la desaparición de Javiero Daniello y hoy me he citado con él, con Daniello Daniello y con Cristiana Rolanda a las 7 media.
-Y es que en tu inocencia ignoras- dijo Diego Alfonso- que más que una hora señora, las 7 y media es un juego. A lo peor es un trampa. 
- Bah, no te preocupes, tengo mis calzoncillos de la suerte.
Al despedirse, Rodrigo Manuel Alfonso se dirigió a su cita que debía celebrarse en el casino de la facultad, un horrible lugar que siempre olía a fritanga, pero nada más entrar en el local, se dió cuenta que sus calzoncillos de la suerte colgaban de una vasija en el despacho de Futilia Ester.
-Bien, bien, bien, ya ha llegado el que faltaba- Dijo Cristiana Rolanda con la más angelical de sus sonrisas- ¿estás dispuesto?.
Y con un portazo se cerró la puerta del casino.  Delante suyo estaban Oscario Luis Alfredo, Cristiana Rolanda, Daniello Daniello y el desparecido Javiero Daniello qu sujetaba un extraño colgante entre sus manos...
CONTINUARÁ...

martes, 3 de febrero de 2009

Capitulo 11 Primera temporada: Temporada de pollos

Eran las 5:30 de la mañana y Futilia Ester se disponía a entrar en su despacho de la Central Térmica de la facultad de veterinaria para contestar las preguntas su consultorio sexual después de una noche de sexo salvaje por todas las aulas del animalario de la facultad. Reconocía que no había estado mal la noche porque cuando sus 3 amantes quedaron completamente exhaustos y a punto perecer por su poderío sexual, un pollodrilo, creado por el estudiante Daniello Daniello Candoso Lostás, uno de sus preferidos aunque perteneciera al grupo B, le miró con ojos de bambi haciendo una caída de párpados laterales que la enamoró completamente, finalizando un triple orgasmo que llevaba buscando desde mucho tiempo antes. Se disponía a entrar, decíamos en su despacho mientras cantaba "en la variedad está la diversión" cuando un ruido la sorprendió por detrás. La Dra. Nataccia Apentienichio se le acercó diciéndo:

-Forbo- que era como ella le llamaba siempre- tenemos que conseguir rápido un contraveneno, se me está acabando el elixir "Montaña oscura" y los efectos del veneno están empezando a pasarme factura.

Tras decir eso, se bajó la capucha y apareció una pequeña cresta a cuadros blancos y negros.

-Que bonita- contesto Futilia Ester- no entiendo porque no te la dejas. Te pasas todo el día ahorrando para conseguir ese elixir que no sé de donde sacas cuando el contraveneno es claramente una derivación fitoestrongiloide de segunda generación, esterificada con avecrem que hasta un residente de Psiquiatría sabría formular con el ojete cerrado. Sólo me hace falta un pelo púbico de Batcoco, y precisamente hay uno a punto de eclosionar en el animalario, ven conmigo.

-Vamos rápido- Contesto Nataccia Anastaccia di Catalinna, pues este era su nombre completo- que me están saliendo unos espolones que no querrías ni ver.

- No estoy tan de acuerdo en eso último- contesto la Dra. di Forbole- pero vayamos, que tengo que terminar de limpiar unas cosas en el animalario.

Y se fueron alejando mientras Elisa Antonia, que lo había escuchado todo tras la puerta de la central térmica, suspiraba aliviada por no haberse desmayado de nuevo y porque su amiga Futilia se hubiera dejado la puerta abierta. Ya empezaba a comprender cosas, los escudos de los uniformes y los pasajes secretos hacía el antiguo despacho de la Dra. Apentienichio. Cuando salió a la incipiente luz de la mañana, algo había cambiado en ella, era más fuerte, más sabia, más dinámica. Avanzó un poco dispuesta a declararse a Rodolfo Maher cuando algo escureció el sol y cayó desmayada. Lo último que alcanzó a ver fue un espolón saliendo de un zapato, que recordaba de otra ocasión, pero mientras hacía memoria, fue perdiendo la consciencia, mientras el ya conocido olor a salmuera lo invadía todo en su mente.


CONTINUARÁ...