miércoles, 8 de abril de 2009
Capitulo 24 1ª Temporada El banquete 2ª parte
Capítulo 23 primera temporada: el banquete, primera parte.
Tradicionalmente la cena se celebraba en un restaurante italiano del centro de la ciudad, pero el mismo fue clausurado en la fiesta de coronación de hacía 3 años, después de que, justo tras la coronación de la reina (en ese momento Evachia Moirinna Sopra Minerva) se iniciara una demoledora guerra de profiteroles que afectó a la estructura del edificio. En esos momentos todavía se encontraba en proceso de restauración.
Todo estaba preparado y decorado con un lujo excepcional, con mesas largas con sus manteles, sus miles de cubiertos que nadie sabe utilizar, camareros contratados expresamente para quitar las miguillas, y todo tipo de platos de gusto fino, aparte de la ya famosa "Pizza de Colorines". En una esquina de la sala, Cristiana Rolanda no podía evitar frotarse las manos ante el plan perfecto que se estaba llevando a cabo, un plan diseñado por Oscario Luis Alfredo y puesto en práctica de manera exquisita por los miembros más insignes del grupo B, entre los que se encontraba ella.
El robo del veneno y la estratégica colocación del mismo en la copa de Elisa Antonia requerían de una sincronía perfecta entre los miembros del grupo B. Solo había un problema: Javiero Daniello, en el último minuto, se había debilitado, había confesado su amor a Elisa Antonia, y quería impedir la colocación del veneno. Solo había dos maneras de evitar la catástrofe: una era cargárselo descaradamente, pero no podía ser, porque era necesario para ejecutar el plan; la otra, romperle el corazón. Y eso a Cristiana Rolanda se le daba muy bien.
Sigilosamente salió del hall y dirigió sus pasos a la central térmica, y más concretamente al despacho de la Dra. di Forbole. Abrió la puerta sin problemas (ya que la Dra. di Forbole a menudo olvidaba cerrarla) y entró. Una vez allí encendió su ordenador personal. Sabía que Elisa Antonia había escrito a su consultorio sexual confesando su amor por Rodolfo Maher, y necesitaba entrar directamente al correo de la doctora. Solo de esa manera rompería el anonimato de Elisa Antonia y abriría los ojos de Javiero Daniello.
Tras probar miles de claves (entre las que se encontraban pollo, crepusculó, gratiso, follón, y otras cuantas palabras prohibidas) Cristiana Rolanda estaba desesperada y a punto de desistir. De pronto, entre los miles de papeles desparramados y los frascos de pollos en formol, vió un antiguo y polvoriento marco con una foto dentro. Se trataba de una foto en blanco y negro, antigua, de una señora vestida con una toquilla unas tallas más grandes que la suya, una falda desgarbada y unas coletillas desiguales, con bastante parecido a la Dra. di Forbole. En la foto, escrito con letra de caligrafía Rubio, había un mensaje: "Hija mía, de tu madre La Rodriga, lo que se dice una afoto". A Cristiana Rolanda se le iluminaron los ojos como dos campanillas. Probó la clave como última opción: Rodriga. Y el email se abrió.
Encontró miles de mensajes de páginas eróticas, consultas sexuales, mensajes de páginas webs sobre pollos (entre las que se encontaba la página sobre el Native Danubio Chicken). Entre todos ellos encontró el email de Elisa Antonia. Apagó el ordenador y salió corriendo hacia el hall del aula magna.
Todo el mundo se estaba sentando ya para comenzar el banquete. Cristiana Rolanda cargó en secreto con el proyector audiovisual del aula magna, y en secreto también lo colocó en un enchufe del hall, conectándolo a su ordenador portáctil. Una vez todo preparado, abrió el correo de la Dra. di Forbole y cuando apareció la carta de Elisa Antonia, firmada con su nombre, encendió el proyector y todos pudieron leer su contenido.
Para definir los sentimientos de cada persona en esos momentos en ese hall es mejor hacer una lista:
-Elisa Antonia estaba ultra-avergonzada, y a punto de desmayarse.
-A Rodolfo Maher le corría una gota de sudor japonesa por la frente y otra por la nuca.
-Maddalena Eufrasia permanecía callada, con la mano en la boca, pero en su interior estaba pensando: ¿Ma commo?.
-Eva María puso ojitos de celos al descubrir ese amor oculto.
-Javiero Daniello estaba rojo de ira.
-Cristiana Rolanda estaba borracha de poder.
-La Dra. di Forbole pasaba un poco del tema, a pesar del claro caso de infracción de la propiedad privada e intelectual.
-El resto de los presentes flipaban en general.
Elisa Antonia fue la primera en reaccionar, y decidió salir corriendo para perderse en los jardines de la facultad (y probablemente desmayarse). Rodolfo Maher se quedó un poco cortado, pero finalmente salió detrás de ella.
Javiero Daniello se levantó como un Resorte. Cristiana Rolanda lo miraba de lejos, confiada de que el plan seguía en marcha. Con lo que no contaba era con que Javiero Daniello había decidido finalmente darle un pequeño y picante nuevo giro al cuidadoso plan: poner el veneno en la copa de Rodolfo Maher.
domingo, 5 de abril de 2009
Capitulo XX 1ª Temporada
Capitulo 4 2ª Temporada Reencuentros en la tercera planta
jueves, 2 de abril de 2009
Capítulo 7, tercera temporada: baile del hombre del sueño.
Todo el mundo en Tulancia coincidía en que la facultad de veterinaria era siniestra, especialmente por la noche. Ni los más valientes se atrevían a adentrarse en sus enrevesados corredores en soledad pasada la medianoche. El misterioso silencio lo invade todo, solo cortado por el inquietante zumbido de las miles de neveras colocadas a distreción por los pasillos. Corrían todo tipo de leyendas urbanas alrededor de la facultad, y desde las recientes muertes acaecidas en los alrededores, los rumores se habían reforzado, especialmente después del hallazgo del cuerpo de Tracy.
Sin embargo la Dra. di Forbole caminaba a sus anchas por todo el campus, a cualquier hora, ajena al miedo. Ella era feliz con sus investigaciones, parecía vivir en otro universo paralelo donde nada de eso era real. En su opinión todo eso era una patochada
novelesca inventada por los estudiantes y los habitantes de Tulancia, cuyas vidas eran tan aburridas que se dedicaban a contar historietas de ese tipo.
Ese día se encontraba clasificando su colección de embriones de pollo, en su pequeño laboratorio, que se encontraba en uno de los lugares más siniestros de toda la facultad: la central térmica. La Dra. di Forbole, a pesar de su juventud, tenía un curriculum impecable, y había entrado en la facultad por la puerta grande. Sin embargo, ante la escasez de espacio, tuvieron que habilitarle un extraño cuartazo en dicha central para que desarrollara sus proyectos. Los estudiantes, a pesar de que eran fans de la doctora, sentían como se estremecía su cuerpo cada vez que tenían que ir a visitarla a ese lugar. Ella, por el contrario, se estaba en su salsa y encontraba el sitio de lo más acogedor.
Mientras ordenaba los tarros de embriones tuvo lugar un pequeño temblor sísmico, común en Tulancia al tratarse de una zona volcánica, y varios frascos se estrellaron contra el suelo derramando todo el formol. La Dra. di Forbole corrió rápidamente a salvar a sus pequeños pollos embrionarios, pero los vapores formólicos que comenzron a emanar hicieron que en pocos segundos se quedara sopinstant.
De pronto se encontró en una extraña sala, llena de butacas, y con un telón rojo. Sonaba una música misteriosa. Del telón de pronto salió Tracy, sonriente, pero era extraño porque no cantaba ni bailaba como ella solía hacer. Futilia Ester, la Dra. di Forbole, se encontaba sentada en un sofa, pero de pronto notó que debajo de ella se movía algo, y de entre los cojines apareció un extraño ser gomaespumoso, que ya estaba allí antes de que ella llegara. Este ser si que bailaba, pero no se le entendía al hablar, solo decía:
-etsirt ositarg, ergela ositarg.
La Dra. di Forbole despertó de pronto envuelta en sudor y de nuevo sola en su laboratorio. Se levantó tambaleándose y marcó en su teléfono el número de la agencia de detectives DiCappo:
-Páseme con el inspector Villarino- dijo con tono de misterio y poniendo ojitos -ya se quien mató a Tracy.
jueves, 26 de marzo de 2009
Capitulo 19 1ª Temporada Capitulo 19375624 (o en busca del polvo perdido)
martes, 24 de marzo de 2009
Tercera temporada, capítulo 13: parte de tu mundo.
Sus espectativas eran simples: dar una fiesta en la que cundiera el descontrol generalizado, regada con el alcohol y - según palabras textuales - se llevaran a cabo todo tipo de juegos erótico festivos. Todos estaban invitados, incluidos los miembros del grupo B. Vitorino, que en el fondo de su corazón singleladyzado, tenía un punto maquiavélico y meigoso, se había ocupado de que sus dos compañeros de piso, unos estudiantes de matemáticas miembros del club de ajedrez, recibieran una misteriosa carta que les invitara a pasar ese fin de semana en una casa instalada en una pequeña isla cerca de la costa. Pero esa es otra historia, y debe ser contada en otro momento.
Todos los invitados acudieron, y Vitorino se sintió por unos minutos el rey del mambo. Juegos, risas, diversión... y la clásica sesión de fotografías de fiestas pasadas que Eva María traía siempre en su cámara. Vitorino ya era uno más, estaba disfrutando de todo lo que veía, por una vez no se sintió un niño perdido. Pero de pronto, al ver una foto de grupo, Vitorino se quedó muerto (no literalmente, pues no olía a salmuera). Arrebató la copa de su íntima Carmellina, se la bebió de un trago, y se retiró a su habitación. Tras revolver en los cajones, encontró un antiguo album de fotos polvoriento. Rebuscó entre sus páginas y encontró una foto robada, una foto con unas palabras manuscritas, unas foto que recibió hace años por correo: era la foto de su hermana secreta a la que llevaba buscando años, la misma chica que había visto en esa foto en el ordenador.
En ese momento se apagaron las luces, y pasados unos segundos, se oyó un grito mortal en el salón.
FIN DE LA SEMANA ESPECIAL VIPIFIES
miércoles, 18 de marzo de 2009
Tercera temporada, capítulo 19: Vipi, Cristiana, Verona
Él también guardaba un secreto, un secreto interno en lo más profundo de su ser, algo que solo él sabía, como persona y como ser humano, algo que solo podía definirse en 25 palabras: era el hermano secreto de la difunta Cristiana Rolanda Arrabiata dilla Campanella de la que fue separado al nacer para evitar típicas brechas espacio tiempo. Su hermana había pedido expresamente ser enterrada en su ciudad natal, Verona.
Vitorino se montó en ese autocar del demonio, un autocar que chirriaba por todas partes, lleno de viajeros sin destino a los que la fortuna había olvidado. Pero él tenía una clara misión. Durante su periplo por la Toscana hizo varias paradas, una de ellas en un pequeño pero pintoresco pueblo llamado Gaernitia donde el autocar pinchó una rueda y donde Vitorino tuvo la oportunidad de comprar un curiosos souvenir consistente en la reproducción de un valioso diamante perdido durante un tremendo incendio que se produjo en ese pueblo hace años.
De nuevo en el autocar, se puso unas gafas de sol y fijó su vista en el horizonte. Tenía claro lo que había que hacer, y lo haría contra viento y marea: recuperar el cuerpo de su hermana para reunirlo con todos los demás en "la isla". Solo de esa manera cumpliría su misión.
En realidad Vitorino no era el camarero que fingía ser: era un experto en física cuántica y el verdadero y único inventor del condensador de fluzo que fue robado del tanque por Oscario. Solo él era consciente de la paradoja espacio-temporal que se había producido cuando Elisa Antonia, en un momento de despiste de Oscario Luis Alfredo decidió cumplir su sueño de juventud: viajar atrás en el tiempo para montar en el Titanic y conocer a su amor verdadero.
Solo él sabía que en ese viaje en el tiempo Elisa Antonia consiguió montar al fin en el Titanic tras ganar uno de los clásicos concursos de "A ver quien bebe más sangría", y que una vez en cubierta tuvo que acercarse a la barandilla a echar una de sus famosas rabas, y que justo en ese momento tuvo uno de sus clásicos desmayos, y que gracias al cielo andaba por allí en ese preciso instante un muchacho que le resultó familiar porque no era otro que el tataratataratatarabuelo de Rodolfo Maher, que era el encargado de las calderas del Titanic, y como le distrajo con un tórrido romance, jamás llevó a cabo la orden de poner el Titanic a toda máquina, y como jamás puso el Titanic a toda máquina, el Titanic jamás se chocó contra el iceberg, y llegó a América, y siguió haciendo miles de viajes de ida y vuelta sin chocarse con nada, y nunca hicieron la película, y nunca la guarra de la vieja tiró al mar el diamante que todo el mundo andaba buscando, y nunca Kate Winslet tuvo su primer papel estelar y su carrera como actriz nunca despegó, y nunca ganó ningún globo de oro ni ningún Oscar porque se dedicó al teatro, y el único que la contrató fue Alberto Gino para hacer un misterioso musical llamado "el quirófano", y aunque no ganó ningún premio, se convirtió en la musa del teatro alternativo, hizo una fortuna, y con la fortuna compró el diamante que la vieja zorra jamás tiró al mar, y regaló ese diamante a Alberto Gino como agradecimiento por haber relanzado su carrera, y Alberto Gino perdió el diamante mientras bailaba una rumba, y el diamante cayó en un vaso de sandy de su cafetería que compró Cristiana Rolanda, y Cristiana Rolanda se quedó con el diamante con el que pidió ser enterrada por los siglos de los siglos.
Todo esto era lo que tenía Vitorino en la cabeza, y como era un lio que te cagas y le estaba poniendo la cabeza modorra, decidió hacer un alto en el camino y allí, en mitad del desierto y con sus pequeños altavoces, se puso a bailar el "single ladies" con el mejor de sus estilos. Miró al cielo, orgulloso, y dijo en voz alta: "me gusta el azul".
lunes, 16 de marzo de 2009
Capítulo 8, tercera temporada: Contacto con tacto
Por el camino la Dra. di Forbole iba pensando en como le iba a contar al detective Villarino, que, a lo largo del día y, a medida que realizaba sus tareas y se preparaba para la cena, se había olvidado poco a poco del sueño de la noche anterior y ahora ya no recordaba quien era el asesino. Esto iba pensando mientras miraba por la ventanilla, cuando de repente vio algo que llamó su atención.
-¡Pare, detective!- gritó.
El detective Villarino paró sobresaltado y Futilia Ester bajó del coche, dirigiendo sus pasos hacia una cafetería estilo americano años 50. Johnny Guillemmo la siguió. La cafetería se llamaba Il Gratisso.
En el interior de la cafetería se encontraba su dueño limpiando el mostrador, Alberto Gino Tagliatella da Nicola, y sus dos camareros, Vitorino della Constanza y Carmellinna Isplota Misplo. El resto del restaurante estaba vacío.
-Estábamos a punto de cerrar- dijo Alberto Gino- así que si quieren algo dense prisa.
-¿De donde sacó el nombre del local?-preguntó Futilia Ester
-Es una larga historia- comenzó Alberto Gino- lo cierto es que yo quería poner un restaurante italiano y nombrarlo con alguno de mis apellidos, pero todos los nombres estaban ya cogidos, y no se me ocurría ningún otro. Estaba a punto de llegar el día de la apertura, y por esos tiempos yo tenía contratada a una estudiante de la facultad de veterinaria, una tal Manolettina.
Tanto el detective Villarino como la Dra. di Forbole se estremecieron al oir ese nombre, pero Alberto Gino prosiguió su relato:
-Manolettina me propuso que ya que no teníamos nombre, el día de la inauguración podríamos colgar un cartel de bienvenida en el que ofertáramos gratis la guarnición de cada plato. En un primer momento yo apoyé la moción, y Manolettina se tiró toda la tarde haciendo un cartel precioso. Pero yo, a medida que pensaba en la idea, me cagaba más en todo, porque yo cocino por dinero, y no me hacía gracia andar dando cosas gratis. Así que cuando Manolettina acabó el cartel, decidí pintar al final de la palabra GRATIS la cara del cuadro del Grito de Munch (no me queda muy claro porqué), y me salió algo muy zafio, que no era una cara ni era nada, y al final parecía que ponía GRATISO. A mi el nombre me gustó, pero Manolettina se encendió de ira, tiró su delantal, y abandonó para siempre como camarera.
Al otro lado del restaurante, mientras fregaba el suelo, Vitorino ponía la oreja para no perderse detalle de aquel asunto... ¡taaan turbio!
viernes, 13 de marzo de 2009
Capitulo 12 primera temporada: las patas sobre la mesa.
jueves, 5 de marzo de 2009
Capítulo 9 Primera Temporada: el pasadizo secreto.
-"Te has quedado dormida y no he sabido como despertarte" Rodolfo Maher
-¡Aaaaisss!- suspiró Elisa Antonia.
Esa tarde había demasiado intensa: primero la toma excesiva de escitalopram, luego ver al propio Rodolfo Maher que la trató como una reina a pesar de ir hecha un zarrio, y posteriormente revivir todos los hechos acaecidos la noche anterior en el Hospital Porta di Ferro al contarle todo lo ocurrido a la Dra. di Forbole.
La Dra. di Forbole era alguien en quien podía confiar, sin embargo había dos secretos que todavía no podía contarle: por un lado el mensaje grabado por su madre en el colgante (maldito) y por otro su amor secreto hacia Maher. Sin embargo recientemente la Dra. di Forbole había abierto un consultorio sexual virtual y estaba dispuesta a armarse de valor y enviarle una consulta anónima.
A eso se disponía en lo ordenadores de la biblioteca, donde pasaba la mayor parte de su historia, pero antes decidió acudir a la sala de máquinas de comida,un lugar decrépito situado en un extraño zulo. Allí se encontaba, intentando decidirse entre unos Donnetti o un Tigrettonni. Rebuscando entre sus bolsillos, se dió cuenta de que no tenía dinero. Tras darle una serie de patadas a la máquina para ver si caía el clásico Tigrettoni colgante, decidió desistir, y pasó a la aciión apretando miles de números al azar. De pronto la máquina emitió un extraño sonido y se abrió al instante, dejando a la vista unas escaleras descendentes que bajaban hacia unos pasadizos.
Elisa, armada de valor, decidió bajar por los mismos, ya que a esas horas no pensaba ponerse a estudiar y tampoco podía volver a casa porque no había ido en coche a esa biblioteca que estaba en mitad de la campiña. Por desgracia cuando estaba bajando los primeros escalones, la puerta se cerró detrás de ella, y por más esfuerzos que hizo no pudo abrirla. Así que tuvo que andar y andar por los pasadizos, donde gracias a Dios había una extraña luz espectral y una misteriosa neblina (estilo Michael Jackson)
Tras andar mucho tiempo encontró un misterioso calabozo, y dentro de dicho calabozo había algo a lo que tuvo que acercarse para distinguir... ¡que eran montones de esqueletos diminutos de niños! Elisa Antonia emitió un grito, y se desmayó.
Se despertó al rato, no sabía cuanto tiempo había pasado, pero seguía en los pasadizos. Había ido a caer sobre la montaña de niños esqueleto, y acertó a ver que todos iban con el mismo uniforme, un uniforme en el que había un escudo con la insignia del "Orfanato Montaña Oscura". Elisa Antonia decidió no volver a desmayarse y salió corriendo sin rumbo por los pasadizos.
Estaba prácticamente extenuada cuando advirtió al una luz al fondo que salía del techo. Tras retirar mucha mierda y escalar un poco, consiguió retirar una caja de madera que tapaba la salida, y finalmente se encontró en un antro que le resultaba familiar. ¡Claro que sí! estaba en la central térmica de la facultad de veterinaria.
viernes, 20 de febrero de 2009
Capítulo 10 primera temporada: Pollos poco comunes
El pollo del Caribe es un ave misteriosa en peligro de extinción que, a pesar de su nombre, habita en las montañas del Himalaya. Se trata de uno de esos absurdos pájaros din alas, vive entre la nieve y pasa la mayor parte de su vida metido en minigrutas, saliendo apenas 3 días al año del verano para copular.
La doctora Apenttienichio emprendió su aventura en busca del veneno de espolón de pollo del Caribe a los 22 años, y en su cruzada estuvo a punto de perder la pierna izquierda en varias ocasiones. En la primera ocasión estuvo a punto de congelársele tras una pequeña "siesta" durante la escalada; en la segunda ocasión unos sicarios contratados por un equipo de biólogos rivales la atrapó con un cepo, aunque consiguió zafarse; en la última ocasión fue el propio pollo del Caribe quien la picó con su mortífero espolón, momento que la Dra. Apenttienichio aprovechó para cazarlo. La leyenda urbana sobre como salvó la vida y la pierna es extensa. Hay quien opina que aprovechó la pierna de uno de los serpas agonizantes para hacerse un transplante in situ; la opinión más generalizada es que a través de sus periplos por el mundo y el contacto continuo con todo tipo de venenos la había hecho conferir inmunidad a todos ellos.
Esa noche, en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Tulancia, la única misión de Cristiana Rolanda era robar ese veneno mortal. Como una sombra en la noche se movía entre las tinieblas de la oscura formación de edificios de la facultad. Con su habilidad para doblar horquillas consiguió abrir la puerta del despacho de la Dra. Apenttienichio. El despacho era normal y corriente, pero a uno de los lados se encontraba una pequeña sala donde guardaba todos los fraquitos de veneno, la conocida como "farmacia de la muerte". Allí se adentró Cristiana Rolanda en busca del veneno, pero de pronto se encontró con miles de frascos sin ningún orden ni control. Se pasó mucho rato buscando el que quería y finalmente encontró dos frascos con la etiqueta "pollo del caribe": uno rojo y otro azul (lo que diría la Dra. di Forbole, "azul-grana")
Como no sabía cual coger, cogió los dos, y se dijo a si misma:
-Uno te hará crecer, y el otro te hará más pequeña. Pero si menos es más, soy infinita.
No sabía porque había pensado aquello, pero de alguna manera le salió como un Resorte. Se guardó un frasco en cada bolsillo del pantalón y huyó en todas direcciones sin dejar el menor rastro de su presencia en el despacho de la Dra. Apenttienichio.
jueves, 19 de febrero de 2009
Capítulo 8, Primera Temporada: Perdidos
Allí se encontraba, al lado de un charco de salmuera, con un cuerpo totalmente desfigurado a sus pies. La verdad es que todas las piezas encajaban: sin duda se trataba de Tracy, esa muchacha estadounidense que días antes había desaparecido en misteriosas circunstancias.
La chica era feliz, quizá demasiado. Se paseaba por Tulancia cantando canciones por todo aquello que hacía: que iba a hacer la colda, cantaba una canción al respecto; que se dirigía a estudiar a la facultad de veterinaria, cantaba una canción al respecto; que estaba en el WC tratando de cagar de una sola pieza, pues cantaba una canción al respecto.
Al principio la situación hacía gracia a los habitantes de Tulancia y a sus compañeros de la facultad de veterinaria, que incluso improvisaron coreografías multitudinarias con ella, pero poco a poco la gente se fue cansando. No había quien lo aguantara. La situación estaba desquiciando a todos. Seamos sinceros: cualquiera podía haber matado a Tracy.
Era uno de los casos más complicados a los que Johnny Guillemmo se había enfrentado nunca. Por eso decidió solicitar la ayuda de su más fiel colaboradora y/o hermana: Maria Salammi Spetechia Villarino. Su única misión sería inmiscuirse en ese grupo de alocados estudiantes con una identidad falsa, la de la misteriosa estudiante de Física Cuántica de la universidad que acudía a realizar un ensayo clínico a la facultad de veterinaria para evaluar la verdadera masa atómica de los guacamayos.
Para esta labor Johnny Guillemmo precisaría tirar de todo su arsenal. Por ello regresó de nuevo a su oficina en la agencia de detectives "Di Cappo", y se dirigió a su caja fuerte. Marcó la combinación secreta:
Dentro, todo tipo de artilugios detectivescos se apiñaban en una montaña sin fin, que lo envolvía todo. Johnny Guillemmo solo tenía que elegir los más adecuados para la ocasión. Y sabía cuales eran.
lunes, 9 de febrero de 2009
Temporada 2 capitulo 3: Tiempo de setas
martes, 3 de febrero de 2009
Capitulo 11 Primera temporada: Temporada de pollos
Eran las 5:30 de la mañana y Futilia Ester se disponía a entrar en su despacho de la Central Térmica de la facultad de veterinaria para contestar las preguntas su consultorio sexual después de una noche de sexo salvaje por todas las aulas del animalario de la facultad. Reconocía que no había estado mal la noche porque cuando sus 3 amantes quedaron completamente exhaustos y a punto perecer por su poderío sexual, un pollodrilo, creado por el estudiante Daniello Daniello Candoso Lostás, uno de sus preferidos aunque perteneciera al grupo B, le miró con ojos de bambi haciendo una caída de párpados laterales que la enamoró completamente, finalizando un triple orgasmo que llevaba buscando desde mucho tiempo antes. Se disponía a entrar, decíamos en su despacho mientras cantaba "en la variedad está la diversión" cuando un ruido la sorprendió por detrás. La Dra. Nataccia Apentienichio se le acercó diciéndo:
-Forbo- que era como ella le llamaba siempre- tenemos que conseguir rápido un contraveneno, se me está acabando el elixir "Montaña oscura" y los efectos del veneno están empezando a pasarme factura.
Tras decir eso, se bajó la capucha y apareció una pequeña cresta a cuadros blancos y negros.
-Que bonita- contesto Futilia Ester- no entiendo porque no te la dejas. Te pasas todo el día ahorrando para conseguir ese elixir que no sé de donde sacas cuando el contraveneno es claramente una derivación fitoestrongiloide de segunda generación, esterificada con avecrem que hasta un residente de Psiquiatría sabría formular con el ojete cerrado. Sólo me hace falta un pelo púbico de Batcoco, y precisamente hay uno a punto de eclosionar en el animalario, ven conmigo.
-Vamos rápido- Contesto Nataccia Anastaccia di Catalinna, pues este era su nombre completo- que me están saliendo unos espolones que no querrías ni ver.
- No estoy tan de acuerdo en eso último- contesto la Dra. di Forbole- pero vayamos, que tengo que terminar de limpiar unas cosas en el animalario.
Y se fueron alejando mientras Elisa Antonia, que lo había escuchado todo tras la puerta de la central térmica, suspiraba aliviada por no haberse desmayado de nuevo y porque su amiga Futilia se hubiera dejado la puerta abierta. Ya empezaba a comprender cosas, los escudos de los uniformes y los pasajes secretos hacía el antiguo despacho de la Dra. Apentienichio. Cuando salió a la incipiente luz de la mañana, algo había cambiado en ella, era más fuerte, más sabia, más dinámica. Avanzó un poco dispuesta a declararse a Rodolfo Maher cuando algo escureció el sol y cayó desmayada. Lo último que alcanzó a ver fue un espolón saliendo de un zapato, que recordaba de otra ocasión, pero mientras hacía memoria, fue perdiendo la consciencia, mientras el ya conocido olor a salmuera lo invadía todo en su mente.
CONTINUARÁ...